Cain Velasquez: El orgullo mejicano

 


YES WE CAIN!

Fue un sábado 23 de octubre del año 2010 donde todo comenzó. Brock Lesnar era el campeón reinante, y el gorila albino parecía imbatible. Si bien había pasado dificultades ante un durísimo Carwin, el vikingo supo sacar una sumisión de la galera, y continuar siendo el máximo exponente de los pesos pesados del UFC. Bajo este marco de “invencibilidad”, el mundo del deporte de contacto esperaba otra actuación aplastante de la montaña de músculos. Pero frente a él, estaba un muchacho humilde, que muy pocos daban con chances, pero esos pocos sabían de la inmensa cuota de talento que poseía. Un muchacho con el pecho tatuado con “Brown Pride”, el cual dejaba en claro el orgullo por sus raíces, y que en ese octágono no estaba solo, sino que millones de la colectividad extranjera más importante de Estados Unidos estaban tras él, luchando con él, golpeando y recibiendo con él, buscando con Cain ser los nuevos reyes de la categoría. Velasquez sabía de esto, lo llevaba en su corazón, y en su mirada uno podía ver que no admitía la posibilidad de retirarse del octágono sin ser el vencedor. Muchos viendo esta imagen (incluido quien les escribe) supieron que en esa noche, la historia del UFC iba a tener otro capítulo épico escrito con fuego.

Comenzó el combate, y como siempre, el toro blondo indomable arremetió contra Cain. Pero este en vez de sentirse aplastado ante semejante fuerza, continuó paciente con su estrategia, sabiendo que los primeros minutos eran los que debía aguantar, que después de eso el combate sería suyo. A medida que pasaban los segundos, la mirada de Lesnar pasó de instinto asesino a incredulidad e impotencia. El aire era cada vez más escueto, las fuerzas iban desapareciendo, y en cambio su oponente se erigía con más fuerza, y poco a poco se iba a haciendo dueño del combate. Faltando poco para el fin del primer round, Velasquez conectó mortales golpes en la humanidad de Lesnar, el cual cayó sin respuestas, y ahí fue presa fácil para Cain. La historia había llegado a su fin, había un nuevo campeón en los pesados, y el mundo de las MMA una vez más quedó shoqueado.

Cain Velasquez es sin dudas uno de los principales nombres del UFC hoy en día. Un luchador completo, que no posee puntos débiles, y sabe dominar como pocos varios frentes de la lucha. Dotado de una resistencia física única, un wrestling del más alto nivel, y un par de manos veloces y poderosas, lo convierten hoy en día en el luchador más completo de los pesados, y el justo rey de la categoría. Pero el nivel superior de Velasquez no se refleja solo dentro del octágono, sino también fuera de él. Cain es un tipo humilde, respetuoso siempre con sus rivales, de perfil bajo, nunca envuelto en polémicas ni mucho menos. No precisa del circo para promocionar sus peleas, su calidad de atleta da y sobra.

Lamentablemente ha sido víctima de lesiones que lo han dejado fuera del octágono por mucho tiempo. Desde su victoria ante Lesnar no lo hemos visto nuevamente en acción. Pero por fortuna este 12 de noviembre volverá al ruedo, cuando enfrente en la pelea principal del UFC en Fox a la promesa brasileña Junior Dos Santos. Un combate que promete mucho, ya que desde mi punto de vista , tanto Velasquez como Cigano son los mejores exponentes actuales del peso pesado. El favoritismo se inclina levemente hacia el actual campeón, pero de lo que sí tendremos certeza es que el octágono deberá ser reforzado cuando tengamos la colisión de estas dos bestias del deporte.

 

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    Rodrigo Ramos Acerca del Autor:

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